BankiaEn junio de 2011, la entidad financiera BANKIA lanzó al mercado una Oferta pública de Suscripción de Acciones de nueva emisión, ofreciendo a sus potenciales clientes una oportunidad única de inversión gracias a la supuesta fortaleza y solvencia de la que presumía la entidad.

En este escenario, miles de personas, impulsadas por la imagen proyectada por la entidad y por las indicaciones y recomendaciones de sus propios empleados, decidieron depositar su dinero en acciones que, según los datos  publicados por la propia entidad bancaria, suponían una inversión segura. Sin embargo, menos de un año después de su salida a bolsa se puso de manifiesto que la imagen proyectada por Bankia era falsa, esto es, resultó que los datos contenidos en la documentación y balances contables que figuraban en el folleto de emisión de la entidad estaban falseados. Así se determinó en un relevante informe emitido por dos peritos independientes del Banco de España en el curso de un  procedimiento penal seguido en el Juzgado Central de Instrucción nº 4 de la Audiencia Nacional, y así es admitido como hecho notorio por las Audiencias Provinciales de todo el país.

Desde entonces, y partiendo de tal realidad, Juzgados y Tribunales de toda España vienen declarando de forma prácticamente unánime y sistemática la nulidad de los contratos de valores suscritos con Bankia por entender que el consentimiento prestado por sus clientes estuvo viciado desde el inicio al no conocer ni disponer de información real sobre la entidad emisora.